¿Ha llegado el momento de la vuelta al trabajo tras la maternidad y tras esos intensos meses con tu bebé? ¿No te sientes preparada para afrontar esta nueva situación?

Separarte de tu hijo, volver a la rutina de tu lugar de trabajo, afrontar los cambios que han sufrido tu cuerpo o recuperar tu carrera profesional son algunas de las presiones que sienten las mujeres tras el periodo de baja maternal.

Algunos consejos para afrontar estas situaciones y convertirlas en oportunidades para mejorar y superarte.

  • Planifica la vuelta al trabajo con antelación. Un mes antes de empezar ya debes empezar a organizar horarios, lactancias, personas que estarán a su cargo etc.
  • Tras elegir a la o las personas que se harán cargo de tu bebé empieza 3 semanas antes dejándoles un par de horas a diario a tu bebé. Empieza estando tú presente y finalmente déjalos solos. Así ambos se conocerán uno al otro y será menos traumático para el bebé.
  • Aunque tu bebé tenga apenas unos meses explícale la situación. Cuéntale que lo dejarás unas horitas con personas que también lo quieren mucho y despídete siempre con palabras dulces, caricias y una sonrisa. Que no te vea triste en el momento de la “despedida”. Recuerda que si tu bebé tiene menos de un año la “separación” será más sencilla ya que aún no ha desarrollado el temor a los extraños y no le costará tanto separarse de los padres.
  • Siempre que puedas organízate en el trabajo para sacar el mayor rendimiento de tu tiempo. Varios estudios realizados recientemente con mamás trabajadoras explican que tras la llegada del bebé aumentan su eficiencia en el trabajo, se pueden concentrar más y mejor, aprenden a ser más pacientes y diplomáticas y no pierden el tiempo en descansos y tareas superfluas.
  • Cuando te encuentres con tu bebé, encárgate de la hora del baño, darle la cena y acostarle. Reserva estas rutina para que las haga contigo y no con lo la persona que está a su cargo durante el día.

  • Volver al trabajo no implica renunciar a la lactancia materna, sabemos que en ocasiones puede resultar difícil, pero recuerda  puedes pedir el permiso de lactancia para ausentarte una hora al día y sacarte la leche o pedir a quien cuide a tu bebé que te lo acerque al trabajo para darle el pecho en los descansos.

Y finalmente no te obsesiones ni agobies, los sentimientos que experimentarás son pasajeros y con organización verás como la presión que sentías en un principio disminuye. Sobretodo comparte tus sentimientos con otras mamás o con tu pareja siempre que puedas.

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