Recuperar la lactancia tras un parón es posible. Para ello, es necesario seguir una serie de pautas, como estimular la producción de leche, suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo, así como utilizar un relactador para acompañar la leche materna. En cualquier caso, existen otros factores que influyen en el éxito de la relactancia: la edad del niño, el tiempo de interrupción y la técnica de alimentación.

Algunas mujeres dejan la lactancia al poco tiempo de empezarla. La tensión de los primeros días después del parto y las dificultades que encuentran muchas madres primerizas son las principales causas de este abandono. En otras ocasiones, el parón es obligado (por enfermedad, parto prematuro u hospitalización). Sin embargo, pasado un tiempo, cuando desaparece la ansiedad y el estado emocional o físico negativo que condujo a la renuncia de la lactancia, algunas de estas mamás desean volver a amamantar a sus pequeños.

¿Pueden tener estas mujeres una segunda oportunidad? Relactar, es decir, volver a la lactancia, es posible. Pero para lograrlo, es necesario que la mujer cuente con un importante apoyo tanto técnico como emocional, puesto que es un proceso difícil y laborioso en muchos casos.

Pautas necesarias para volver a la lactancia

El plan de relactación debe adaptarse a las circunstancias específicas de cada madre y de cada bebé. No obstante, las líneas básicas incluyen estimular la producción de leche , suplementar la alimentación del bebé mientras que acepta el pecho de nuevo, así como utilizar un relactador para acompañar la leche materna durante las tomas.

– Estimular la producción de leche

El primer paso para volver a establecer la lactancia consiste en recuperar la producción de leche. La mejor forma de lograrlo es a través de la estimulación del pecho. El método más conveniente y deseado es la succión del propio niño, por eso, los especialistas recomiendan ofrecerle el pecho con la mayor frecuencia posible (cada una o dos horas).

Si el bebé rechaza la alimentación natural, es preciso estimular la producción mediante el vaciado manual o mecánico de los senos, pero sin dejar de poner al pecho al pequeño hasta conseguir que lo agarre. Asimismo en este proceso es muy importante piel con piel.

– Utilizar un relactador para acompañar la leche materna

En ocasiones el bebé rechaza el pecho que su madre le ofrece tras el parón, debido a la frustración de succionar y no lograr extraer suficiente leche. Para evitar este rechazo, y a la vez garantizar la nutrición del pequeño, se aconseja el uso de un relactador o suplemento del amamantamiento. Este artilugio consiste en una bolsa, biberón o vaso en el que se introduce la leche de fórmula y en el que se inserta una pequeña cánula, o tubo fino, por el que pasa el alimento. El relactador se coloca junto al pezón de forma que, al succionar, el bebé recibe la leche del depósito a la vez que la leche materna.

La edad del niño, el tiempo de interrupción y la técnica influyen en el éxito

Seguir los pasos señalados es importante. Pero hay otros factores que influyen cuando se trata de tener éxito con la lactancia tras un tiempo de interrupción.

  • Edad del bebé. Cuanto más pequeño sea el niño, más fácil le será volver a amamantar. Los menores de tres meses aceptan mejor el pecho que los de mayor edad.
  • Tiempo de interrupción. Cuanto menor sea el tiempo transcurrido desde que el bebé dejó de lactar, mayores serán las posibilidades de éxito en la relactancia.
  • Técnica de alimentación. La forma de alimentar al bebé durante la interrupción de la lactancia puede influir de forma significativa en la relactación. Tienen mayor facilidad para volver a succionar el pecho los bebés que hayan sido alimentados con cucharilla o jeringa, que los que se hayan acostumbrado a la tetina del biberón.

 

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