Existen razones por las que los niños pequeños en ciertas ocasiones muerden, ¿Cuáles son las principales causas?

Te explicamos porque puede ser:

  • Explorar: El niño utiliza el mordisco junto al olfato, la vista y el tacto, para explorar y conocer el mundo, aunque sea la mano de otro niño, un juguete o la colcha. En estos casos, suele bastar una orden para parar (“No, no muerdas”)
  • Reclamar atención: El niño muerde porque no es capaz de atraer la atención de los adultos o de sus compañeros de juego de otra manera. En este caso, hay que explicar al pequeño agresor que no debe hacerlo más y que, así, hace daño a los demás. Con firmeza, enséñale a expresar sus frustraciones con palabras y sin dañar a los demás.
  • Defenderse: El niño muerde para defenderse del miedo de ser atacado por otros niños. En estos casos, puede ser útil tranquilizarle haciéndole sentir protegido y explicándole que nadie le amenaza.
  •  Controlar la situación: El niño tiene una fuerte necesidad de autonomía y control. Cuando comprueba los efectos del mordisco sobre los demás, se siente aún más fuerte y potente. Para disuadirle de su actitud, hay que mostrarle los comportamientos correctos . Como compartir los juguetes o dar las gracias, y convencerle de que puede obtener el respeto de los demás sin necesidad de imponerse mediante la violencia.

¿Qué hacer a partir del año?

No es extraño que el niño siga mordiendo a partir del primer año. A esa edad aprende muchas cosas y experimenta, en ocasiones, con actitudes agresivas, como los mordiscos.

La actitud del niño cuando ya tiene un añito de edad debe tenerse en cuenta dentro de su contexto. El niño está aprendiendo a relacionarse con el mundo y empieza a hacerse un hueco en él, los mordiscos y otras actitudes agresivas forman parte del aprendizaje. Los papás deben corregir este comportamiento, aunque no hay que darle mayor importancia de la que realmente tiene.

A esta edad, no existe la intención de hacer daño, ya que por un lado el pequeño no se da cuenta de lo que está haciendo y aún no es capaz de dosificar la energía de sus reacciones,

Y por el otro, no se le puede dejar actuar libremente con el riesgo de que hiera a otros niños.

¿Cómo corregir al niño que muerde?

Lo mejor es distraer a los dos pequeños “litigantes” ofreciéndoles una buena alternativa sobre la que concentrarse. A continuación, se les debe explicar que ese comportamiento no está bien. Para ello, es importante reprender al niño con un NO firme y decidido y no reír o alabar este comportamiento. En todo momento combine tener presente que a esta edad la capacidad de comprensión del niño es limitada.

 

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