Se sabe por experiencia que los bebés distinguen en primer lugar las formas, y después los colores. Cuando un bebé nace sólo distingue los contrastes entre los colores, es decir lo claro contra lo oscuro. Su cerebro parece no haber aprendido aún a diferenciar tal cantidad de matices.

Con el tiempo, y cuando ya diferencian bien el blanco del negro, como colores extremos que representan lo claro y lo oscuro, empiezan a distinguir también las formas, como cuadrados, triángulos, círculos, etc. Y es más tarde cuando ya distinguen principalmente los colores más brillantes y esenciales como el rojo, amarillo, verde y azul.

Si a un bebé de 24 meses se le enseñan grupos de colores, éste los irá asimilando. Si además se le amplía la gama, enseñándole diferentes tonos y matices, también aprende a diferenciarlos rápidamente. A más entrenamiento más refinamiento y memoria para distinguir todos los matices cromáticos.

Pues como todo ser humano, reacciona ante los colores instintivamente, y prefiere unos a otros.

Los colores son fundamentales para el desarrollo de los bebés. El color de su ropa, de su dormitorio, de sus juguetes….influyen en su estado de ánimo. ¡Conoce su significado!

Amarillo: favorece la concentración y el desarrollo intelectual, siempre que no sea una tonalidad demasiado estridente.

Azules y verdes: colores relajantes que incitan al descanso.

Blanco: tonalidad que proporciona bienestar y alegría.

Marrones, grises y negros: colores apagados que pueden inducir a la tristeza.

Naranja: tono luminoso y alegre que invita a la actividad.

Rojo: color de la vida que es sinónimo del movimiento y puede producir excitación.

Para conseguir que tu pequeño respete los lugares prohibidos de la casa, puedes colocar una tira de cartulina de color amarillo en los accesos vetados. En cambio, para conseguir que tenga hambre, puedes utilizar vajillas con toques de color rojo.

 

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