Lactancia prolongada se denomina a la lactancia superior a los 12 meses de edad.

Quería hablar de esto ya que tengo un bebé de 14 meses al cual le sigo dando pecho, cosa que me encanta y a él más.

Siempre me preguntan que ¿Por qué?, ¿Hasta cuando? Etc. Yo siempre contesto lo mismo, hasta que yo quiera y mi bebé también. Cuando dices algo así en la sociedad en la que vivimos te miran raro, como que estás haciendo algo “feo” algo que “no es normal” o incluso que se le va a crear un trauma al bebé… En fin, muchas opiniones.

 

La madre decide respetar los ritmos y seguir colmando esa necesidad de su hijo…

Las personas que suelen hablar de que es la madre quien prolonga la lactancia, incluso algunas veces acusándola de egoísta, probablemente no saben que no hay manera de hacer tomar el pecho a un niño en contra de su voluntad. Cuando un bebé pequeño se coloca al pecho, suele actuar el reflejo de succión que lo lleva a cogerse al pecho materno. Una vez desaparecido este reflejo, como ocurre en los niños durante su segundo semestre de vida, el niño continúa mamando porque lo necesita, y porque así lo desea.

 

¿Para mimarle?

La OMS, entre otras autoridades sanitarias serias a nivel mundial recomiendan que los niños sean amamantados de forma exclusiva hasta los 6 meses, y que se complemente la lactancia materna con otros alimentos hasta que el niño tenga un mínimo de 2 años. Siempre que podamos, es conveniente respetarlos, y permitirles, siempre que sea posible, destetarse cuando ellos se sienten preparados para hacerlo, les dará una sensación de logro por haber tomado ellos mismos la decisión.

 

Porque le sigue alimentando y nutriendo en todos los sentidos…

Por otra parte, la leche materna, como tejido vivo que es, se adapta a las necesidades y requerimientos exactos del niño en cada etapa, por lo cual sigue siendo una buena fuente de vitaminas, minerales, proteínas, grasas y como bien es sabido, cumpliendo su irremplazable papel en el desarrollo del sistema inmunológico del niño.  La leche materna continúa adaptándose a las necesidades nutritivas del niño en crecimiento. Contrario al mito de que a partir del año la leche responde sólo a una necesidad psicológica y no nutritiva,  en esta etapa la leche materna aumenta significativamente su contenido graso así como su aporte calórico.

 

Porque cuando enferme, puede ser que el único alimento que pida y acepte

Todos sabemos que los niños pequeños corren el riesgo de deshidratarse cuando presentan diarreas y/o vómitos. Además, cuando enferman, suelen perder el apetito por cualquier otro alimento y regresar a la lactancia exclusiva  o casi-exclusiva hasta sentirse un poco mejor. Si en esta etapa continúan siendo lactantes, podemos estar tranquilas de que corren menor riesgo de deshidratación (en cuyo caso la madre deberá aumentar su ingesta de líquido, si el niño sólo acepta el pecho), y tiene buena parte de sus necesidades tanto nutritivas como afectivas cubiertas, minimizando su malestar y nuestra preocupación.

Y tú, ¿Continuas con lactancia prolongada?

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