La comunicación con un recién nacido se establece por medio de las manos, las sonrisas, el lenguaje suave con el que los padres hablen cuando se dirigen a su bebé y las miradas tiernas a esa nueva criaturita que necesita crecer en un ambiente que le provea seguridad y estabilidad emocional.

El masaje es una forma de establecer el vínculo entre los padres y el bebé y le ayuda al niño a ser más saludable emocional y físicamente, favoreciéndole su receptividad frente al mundo que le rodea. Todos los bebés, sin excepción pueden ser masajeados, inclusive está indicado especialmente para los prematuros. Será muy beneficioso y gratificante  por la estimulación y afecto que su padre o madre le brindarán a través del masaje, y para los padres también por cuanto generará una forma de contacto emocional y físico e intensificará la comunicación afectiva entre padre e hijo.

Beneficios para el bebé

  1. Ayuda a que las funciones respiratorias y circulatorias del bebé se balanceen y a eliminar los gases o cólicos propios de un recién nacido.
  2. Regula las tensiones musculares del niño y le alivia el estrés que le produjo el nacimiento
  3. Reduce los niveles de ansiedad y produce una sensación de bienestar y equilibrio al sentir las caricias de sus padres.
  4. Ayuda a que el bebé concilie mejor el sueño y  duerma periodos más largos.
  5. Aumenta su desarrollo socio-afectivo.
  6. Estimula el sistema nervioso central y el nivel de concentración.

Beneficios para los padres

  1. Establece una comunicación directa de parte de los padres hacia el bebé.
  2. Estimula el instinto materno o paterno y lo hace más fuerte.
  3. Provee una mayor paciencia de los padres hacia su hijo para tolerar las expresiones emocionales del pequeño.
  4. Refuerza la autoestima de los padres y los hace sentirse más seguros de sí mismos en su nuevo rol.
  5. Produce una satisfacción interna en ellos.
  6. Ayuda a los nuevos padres a estabilizar sus emociones después del parto.

Ambiente ideal para el masaje:

Durante el tiempo en que el masaje se realice los padres crearán un ambiente muy agradable con música suave, canciones de cuna, sonidos de la naturaleza  o música clásica para lograr mayor relajación en su bebé.

El cuarto donde se da el masaje debe estar a temperatura ambiente, aproximadamente 26 grados centígrados ventilado y libre de aromas artificiales que contaminen el aire.

El masaje al bebé se le puede dar antes de la hora de dormir para favorecer el sueño.

Se puede utilizar aceite a la temperatura del cuerpo del bebé o una crema infantil, a la que se le podría agregar unas gotitas de la loción del bebé para estimular también el sentido del olfato (aromaterapia).

Se debe realizar con las manos limpias y calientitas. Quitarse pulseras o anillos que puedan molestarle o rayar la pielecita del bebé. Debe hacerse con mucha concentración y relajación para que los movimientos sean fluidos y rítmicos.

La presión que se ejerce en el masaje del bebé debe tener el nivel ideal, para lo cual la mamá puede probarlo masajeando sus propios párpados  con la yema de los dedos.

Las zonas a trabajar:

En la cara: Realice movimientos suaves y circulares con la yema de sus dedos. Hágalo en las mejillas, alrededor de los ojos, en la frente y alrededor de la boca. Use caricias suaves detrás del cuello hacia los hombros.

Brazos: Forme un circulo con sus dedos y sostenga el brazo del niño, desde la axila hasta la mano, vaya deslizándolo suavemente, mientras lo masajea haciendo ochos con la yema de sus dedos. No olvide las palmas de las manos. Juegue a cruzar los brazos sobre su pecho.

Piernas: Acaricie las piernas del bebé con movimientos suaves y ascendentes. Juegue a llevar las rodillas al pecho y a hacer “bicicleta”. De masaje a los pies de su bebé, desde los dedos hasta los talones.

Torso: Haga manipulaciones suaves y sedativa en dirección a las manecillas del reloj sobre la zona del abdomen, esto favorece su digestión. Puedes dibujar círculos, ochos y líneas verticales con la yema de sus dedos sobre toda la superficie de la espalda del bebé, sin tocarla sin tocar la columna vertebral.

Aplicar algunas técnicas:

El mismo bebé va mostrando preferencia con  los movimientos que se sienta a gusto. Y aunque no es necesario crear unas pautas estrictas para trabajar el masaje, si es importante conocer algunas técnicas. Si nota que el bebé presenta molestia o malestar no debe proseguir con el masaje puede encontrarse indispuesto, y la idea es a través de éste ,brindarle confort y bienestar.

Estiramientos:
Lo esencial de esta técnica es que el bebé se encuentre bien relajado, se puede optar por hacerlos al final de la sesión si es preferible ya que el niño estará más calmado después de las otras técnicas.

Amasamientos:
Según sea su edad, dependerá la presión. Se puede hacer a través de toques o simplemente enrollando la piel.

Fricción:
Se aplican con las yemas de los dedos, son movimientos muy localizados. Si el bebé es muy pequeño se realizará con una sola mano, si es más grande se puede hacer con las dos.

Percusión:
Se trata de dar “golpes” ligeros. Se puede hacer con las yemas de los dedos o con la base de la mano pero ahuecada.

El mismo bebé va mostrando preferencia con  los movimientos que se sienta a gusto. Y aunque no es necesario crear unas pautas estrictas para trabajar el masaje, si es importante conocer algunas técnicas. Si nota que el bebé presenta molestia o malestar no debe proseguir con el masaje puede encontrarse indispuesto, y la idea es a través de éste ,brindarle confort y bienestar.

Y a vuestro bebé, ¿Le gusta que le deis un buen masaje? ¡Al mío le encanta!

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