A partir de los 8 meses los bebés deben empezar a comer en trocitos. Esto no es siempre una tarea fácil, ya que empiezan los sólidos y toca masticar y muchos de los bebés  empiezan a rechazar los alimentos. ¿Qué podemos hacer para evitar esto?

 

La masticación es importante por varios motivos:

  • Es bueno para sus dientes. Una dieta demasiado blanda hace que los dientes se ensucien más y aumenta el riesgo de caries.
  • Es fundamental para el desarrollo de su boca. Si no mastica, no va a tener los estímulos necesarios para que los huesos y los músculos se desarrollen adecuadamente con el riesgo de sufrir un defecto en la mordida.

 

Evita el problema

Un bebé debería tomar purés con trocitos hacia los 8 meses. Cuando se les acostumbra más tarde, a partir de los 2 años, entran en la llamada “etapa del no”, una fase típica de su desarrollo en la que recurren a la negación como forma de reafirmarse y conocerse a sí mismos. Y el problema es que ese “no” lo utilizan para casi todo y, por supuesto, también para la comida. Puede rechazar por sistema todo lo nuevo que le pongas en su plato. Si, en cambio, te adelantas a esa edad, y aprovechas la franja que va del primer al segundo cumpleaños, observarás que su reacción es la contraria. Al año, es un investigador nato porque su curiosidad es enorme. Le gusta observar, descubrir y probar cosas nuevas… entre ellas, alimentos que hasta entonces no conocía.

A los 8 meses: dale trocitos de zanahoria cocida, apio en crudo para que chupe, plátano chafado y pedacitos de queso blando. Evita galletas, bizcochos y pan blando. Deja que los chupe y cuando notes que la saliva ha reblandecido el alimento, retíralo y ofrécele pedazos más duros.

A los 10-12 meses: deja de utilizar la batidora. Chafa los alimentos con tenedor para que la textura quede más gruesa. Ofrécele trozos de fruta como sandía sin pepita, melón o pera madura sin piel. También puede tomar fresones, albarcoques y frambuesas aunque debes asegurarte de que no le produce alergia. No puedes darle frutos secos antes de los 3-4 años.

De 1 a 2 años: sigue en tu estrategia de darle trocitos. Le gustarán las lentejas, la pasta, los fideos, los trocitos de jamón de york, queso, etc. Iniciado el camino, se irá acostumbrando a masticar alimentos más duros a medida que se completa su dentición, en torno a los 30 meses.

 

Qué hacer si a los 2-3 años no quiere masticar

Armarte de paciencia e ir poco a poco. No cedas en darle todo en forma de puré porque le tendrás sin masticar hasta que vaya al cole. Ofrécele con frecuencia pasta, arroz, cereales que le gustan mucho y tienen trocitos. Hasta solucionar el problema, sé menos exigente con la carne que es lo más difícil de masticar. Dásela picada, en albóndigas o mezclada con vegetales y verduras.

 

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