Aunque cuando ya son mayores el problema es convencerlos de que es bueno que se laven los dientes, en estos primeros momentos, cuando aún son bebés, muchas veces tenemos dudas.

Algunos consejos:

Desde la aparición de los primeros dientes es conveniente comenzar los hábitos de higiene dental. Debes limpiar los primeros dientes y muelas dos o tres veces al día, o después de cada comida. Usa un trapito o gasa humedecidos con agua para limpiar suavemente los dientes y las encías.

Entre los 12 y 18 meses, se puede empezar a usar un cepillo de dientes especial para niños, pequeño, que ellos mismos puedan manejar puntualmente y bajo nuestra supervisión. No los dejes solos, ya que no tendrán aún la coordinación de movimientos suficiente como para cepillarse sin ayuda los dientes. Pero es bueno que se familiaricen con el cepillo.

También se puede emplear uno de esos modelos que se ponen en el dedo de los papás para mayor movilidad. El cepillo en todo caso ha de ser suave, de cerdas flexibles, y se pueden cepillar los dientes y encías sólo con agua.

Poco a poco, a partir de los 2 años, puedes ir introduciendo una cantidad pequeña de crema dental. Es preferible que al principio la pasta de dientes no contenga flúor, para que no dañe al bebé si traga algo de pasta accidentalmente.

Hay cremas dentales especiales para niños, algunas fabricadas con ingredientes naturales y sin flúor. En cualquier caso lee las indicaciones para comprobar que señalen específicamente que están adaptadas para la ingesta puntual por parte del bebé.

Esto es así porque los bebés y niños, al principio por curiosidad, pero también porque no saben escupir, puede tragar alguna pequeña cantidad de pasta (nunca pongas mucha en el cepillo), ya que una sobredosis de flúor puede ser peligrosa.

Es una buena idea que el bebé nos vea desde pequeños a nosotros mismos cepillarnos los dientes, pues por curiosidad y por imitación querrá hacer lo mismo, aparte de que considerarán el lavado de dientes como un acto habitual. Los cánticos y pequeños juegos frente al espejo harán que, además, sea una rutina divertida y se animen a lavarse los dientes cada vez más.

Paulatinamente, a partir de los 3 años de edad, cuando hayan aprendido bien el mecanismo de cepillado y escupan la crema puedes ir confiando en su autonomía para el lavado de dientes y aumentar la cantidad de pasta e ir probando nuevas cremas dentales hasta que lleguen a usar la misma que tu.

Más adelante, o cuando los dientes y muelas empiecen a estar juntos, podrán usar el hilo dental con tu ayuda, de modo suave. Nuestro dentista, al que ya debemos haber visitado en varias ocasiones a partir del año de edad, nos aconsejará cerca del modo más adecuado de efectuar esta tarea y las marcas de seda dental más recomendables.

En cualquier caso, no olvides este último punto, las visitas periódicas al dentista, especialmente si observamos alguna anomalía en la salida de los dientes o en su higiene, como sangrado de encías, aparición de caries, etc.

 

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