Con el frío llegan también varias enfermedades, de las cuales la más extendida en grandes y pequeños es sin duda el resfriado. Por ello, ya desde el otoño hay que tener cuidado con las bajas temperaturas, ya que especialmente los bebés se ven mucho más afectados por esta enfermedad. Esto se debe a que su sistema inmunológico todavía no está completamente desarrollado y por lo tanto no cuenta con las mismas defensas que un adulto o incluso un niño más mayor. Para evitar que el bebé se resfríe, es muy importante cuidar su alimentación y controlar su estado de salud.

Cómo saber si el bebé está resfriado

Para diferenciar un resfriado de otras posibles enfermedades hay que prestar atención a los síntomas, aunque no siempre es fácil acertar. Algunos de ellos son un goteo líquido y transparente de la naricita del bebé que al cabo de unos días se hará gris o verde, tos o un poco de fiebre.

Si cuando la fiebre remite el bebé se siente bien y juega y come con normalidad, lo más probable es que se trate de un resfriado común; si en cambio aún se siente enfermo y muy débil puede tratarse de algo más grave, por lo que hay que acudir rápidamente a un pediatra.

La tos y la congestión aparecen antes que la fiebre es también probable que se trate de un resfriado; si la fiebre aparece desde el principio y va acompañada de diarrea y vómitos, se tratará generalmente de otra enfermedad, como la gripe.

El bebé además de las mucosidades transparentes tiene picor y lagrimeo en los ojos, normalmente se tratará de lgún tipo de alergía. También pueden indican la alergia los estornudos continuados e irritaciones en la piel durante largo tiempo, como semanas o meses.

Cómo prevenir el resfriado del bebé

Una buena alimentación: En estos meses hay que cuidar la alimentación de los pequeños, ya que con el frío se gastan más calorías que en verano. No se trata de obligarles, pero tal vez haya que insistir un poco más si están inapetentes, ya que una buena alimentación reforzará sus defensas y ayudará a proteger al bebé del resfriado así como de otras enfermedades.

-Evitar contagios: Si alguien de la familia ya está resfriado, en la medida de lo posible debe evitarse que tenga contacto con el bebé. Algunas medidas que pueden tomarse si la convivencia es inevitable son que la persona resfriada utilice una mascarilla y, por supuesto, evitar que se estornude, se suene o se tosa delante del pequeño.

-Resguardarle del frío: En la calle el bebé debe ir bien abrigado para que el frío no le afecte, pero sin exagerar como explicamos en otro artículo sobre cómo abrigar al bebé, ya que puede ser contraproducente. Además, la calefacción del hogar no debería ponerse muy alta para evitar un contraste muy fuerte con el exterior, ya que esta puede ser otra causa del resfriado.

-Ventilar: Es conveniente ventilar la casa al menos un rato cada día para evitar que, en caso de que haya algún virus estancado en el ambiente, se vaya. Al mismo tiempo hay que proteger al bebé de las corrientes de aire, lo que se puede hacer fácilmente dejándolo en una habitación en la que no se abra la ventana ni la puerta y ventilarla después que el resto de la casa.

Cómo tratar el resfriado del bebé

No existen medicamentos para remediar el resfriado, pero sí se pueden aliviar los síntomas para que el bebé se sienta mejor. Lo mejor es seguir las recomendaciones del pediatra, aunque estos trucos os pueden ser muy útiles:

-Aliviar la congestión: Dado que hasta más o menos los 4 años el pequeño no será capaz de sonarse, el sistema utilizado son gotas salinas (se puede hacer en casa con agua con sal disuelta) que se introducen en sus orificios nasales para aflojar la mucosidad. Pasados unos minutos, hay que extraer el líquido con una perita de goma. Si el bebé aún está lactando, conviene hacerlo un cuarto de hora antes de su siguiente comida.

-Cuidar las irritaciones: Es normal que con el resfriado la piel de la naricita del bebé se irrite; para cuidarla conviene poner alguna crema muy hidratante en la zona de los orificios nasales que se vea irritada, funcionan bien la crema Nivea de toda la vida, o incluso la vaselina.

-Ambiente húmedo: Es recomendable que el bebé no tenga un ambiente muy seco, e incluso que el ambiente sea más bien húmedo. Para ello se puede usar un humidificador en la habitación del bebé o darle baños tibios. Otra opción es abrir el grifo del agua caliente en el baño y quedarse sentado con el bebé con el vapor durante unos 15 minutos.

-Más hidratación: Es bueno que el bebé beba más, lo que junto a un buen descanso evita que la infección empeore. Si el bebé únicamente toma leche materna todavía,  hay que procurar que tome más o incluso alternar con leche de fórmula.

Como última recomendación, el bebé no debe usar almohada para estar reclinado: aunque parezca que se le hace un favor con la congestión existe cierto peligro de asfixia mientras duerme que es mejor evitar.

Y vosotros, ¿Que medidas tomáis para el resfriado de vuestro bebé?

 

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