A partir de los 8 meses se empieza a introducir a nuestro bebé el pescado en su alimentación, mezclado con las verduras. Se comienza con el pescado blanco, que es menos alérgico, y a partir de los 18 meses ya se puede dar también pescado azul.

El pescado es un alimento muy sano que no puede faltar en la dieta de ninguna persona. Entre sus principales beneficios destacan su alto contenido en vitaminas A, D y B, sus proteínas de alto valor biológico, los ácidos grasos omega 3 DHA y minerales (fósforo, yodo, magnesio, hierro o calcio).

Por eso es importante que, en cuanto el pediatra te lo aconseje, comiences la introducción de pescado en la dieta del pequeño. Esto suele suceder a los 8 meses. Lo mejor es que empieces con pescado blanco, lomos de merluza, rape, lenguado… añadido al puré de verduras. Compra trozos sin espinas.

A partir de los 18 meses también podrás darle pescado azul (salmón, emperador, sardina…). Debes alternar el pescado blanco y el azul y ofrecérselo al menos 3-4 veces por semana. El pescado azul grande (atún, emperador…) no se recomienda más de una vez a la semana por su alto contenido en mercurio, potencialmente peligroso para los niños pequeños.

El pescado es muy importante en la dieta del niño, asegura una alimentación sana y equilibrada con todos los nutrientes necesarios, por lo que no puedes permitir que no lo coma nunca.

 

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